Son las once de la noche, estás mostrándole el trabajo a alguien y de pronto lo ves: la tabla 4 dice 68 % donde debería decir 86 %. O el promedio de edad no cuadra. O citaste a un autor con el año equivocado. Y el documento ya está entregado, o sustentado, o subido al repositorio.
La primera reacción suele ser el silencio: «nadie se va a dar cuenta». Es exactamente la decisión que convierte un problema pequeño en uno grande.
Esta guía ordena qué hacer, según la gravedad real del error y el momento en que lo encontraste.

Primero, lo más importante
Un error honesto no es una falta de integridad. Ocultarlo, sí.
Esa distinción no es un consuelo improvisado: es el principio con el que funciona la ciencia publicada. Las recomendaciones del ICMJE —el organismo cuyas normas siguen miles de revistas científicas— lo dicen en su primera línea sobre el tema:
«Los errores honestos son parte de la ciencia y de la publicación, y requieren la publicación de una corrección cuando se detectan.»
Si el estándar para un artículo científico es corregir, no hay razón para que el estándar de un trabajo de grado sea callar. La diferencia entre un error y una falta está en la intención y en qué haces al descubrirlo. Un dato mal transcrito que corriges es un error. El mismo dato, detectado por ti y silenciado, empieza a parecerse a algo distinto — a la zona que describe la guía sobre fabricación y falsificación de datos.
Segundo: mide la gravedad antes de actuar

No todo error merece la misma reacción, y confundir los niveles es el segundo problema más común. El criterio que usa la literatura científica se traduce bien al trabajo de grado y tiene tres escalones.
Nivel 1 — Error de forma
Una errata tipográfica, una tilde, un número de página mal, una referencia con el año equivocado. No afecta ningún resultado ni ninguna conclusión.
Qué hacer: normalmente nada urgente. Si estás a tiempo de entregar la versión final, corrígelo. Si ya está depositado, se acumula para una eventual fe de erratas junto con otros hallazgos. No se convoca a nadie por una tilde.
Nivel 2 — Error de fondo que no cambia las conclusiones
Una cifra mal transcrita en una tabla, un porcentaje mal calculado, una n que no coincide entre el método y los resultados. Es un error real, pero al corregirlo el estudio dice lo mismo.
Es exactamente lo que el ICMJE llama errores que «no cambian la dirección ni las implicaciones de los resultados, interpretaciones y conclusiones», y para los que corresponde publicar una corrección.
Qué hacer: fe de erratas. Se documenta, se comunica y se anexa.
Nivel 3 — Error que cambia las conclusiones
Invertiste los grupos en el análisis. La prueba estadística estaba mal elegida y el resultado significativo ya no lo es. Un filtro mal aplicado dejó fuera la mitad de los casos.
Qué hacer: hablar con tu director hoy. Aquí no basta una fe de erratas: hay que rehacer el análisis, reescribir resultados, discusión y conclusiones, y depositar una versión corregida. En el mundo científico el equivalente es la retractación con nueva publicación, que se contempla precisamente cuando un error honesto lleva a un cambio mayor en los resultados y la ciencia de fondo sigue siendo válida.
Es la peor noticia posible y, aun así, infinitamente mejor que un título sostenido sobre un resultado que sabes que es falso. Un trabajo corregido sigue siendo un trabajo válido; uno con un error conocido y callado es una bomba de tiempo que puede activarse cuando alguien intente replicarlo o citarlo.
Tercero: qué se puede hacer según el momento
| Dónde estás | Qué corresponde |
|---|---|
| Entregaste a los jurados, aún no sustentas | Es el mejor escenario. Avisa a tu director y lleva la corrección preparada; muchos programas permiten entregar una fe de erratas antes de la sesión, o incorporarla en los ajustes posteriores. |
| Ya sustentaste, aún no radicas la versión final | También favorable. Casi todos los programas dan un plazo para incorporar los ajustes del jurado. Tu corrección entra por ahí, informándola. |
| Ya está en el repositorio, aún no te gradúas | Requiere trámite formal ante la secretaría académica o la biblioteca. Suele resolverse anexando una fe de erratas o sustituyendo el archivo con una nota de versión. |
| Ya te graduaste | El título no está en riesgo por un error honesto. Sigue siendo posible anexar una fe de erratas al registro del repositorio; se pide por escrito. |
La constante en las cuatro filas: cuanto antes lo digas, más sencillo es el trámite. Un error informado por ti se gestiona; el mismo error descubierto por un tercero abre un proceso.
Cómo se escribe una fe de erratas
Es un documento corto y de estructura fija. Una tabla y dos párrafos.
| Ubicación | Dice | Debe decir |
|---|---|---|
| Tabla 4, fila 3, columna «%» | 68,4 | 86,4 |
| Página 47, párrafo 2, línea 5 | «n = 118» | «n = 112» |
Encabézala con los datos del trabajo —título, autor, programa, fecha de sustentación— y ciérrala con una nota que precise el alcance:
«Las correcciones consignadas en este documento no modifican los resultados, la discusión ni las conclusiones del trabajo. Se derivan de errores de transcripción detectados con posterioridad a la entrega y se documentan en aras de la exactitud del registro.»
Esa última frase es la que hace el trabajo: distingue explícitamente un error de transcripción de un cambio sustantivo. Si sí cambia algo, la nota tiene que decirlo con la misma claridad — y entonces ya no estás en el nivel 2.
Dos reglas de forma
- Fecha cada corrección. El estándar de control de versiones exige registrar qué cambió y cuándo.
- No destruyas la versión anterior. El principio es archivar todas las versiones previas y dejar señalado que existe una más reciente, de modo que la referencia apunte siempre a la última. Reemplazar el archivo sin dejar rastro es peor que no corregir: parece un intento de reescribir la historia.
A quién se le avisa, y en qué orden

- Tu director, primero y siempre. No escribas a la facultad antes de hablar con él: es quien conoce el procedimiento de tu programa y quien te va a respaldar.
- La secretaría académica o el comité, si el error es de nivel 2 o 3 y el documento ya está radicado.
- La biblioteca o el repositorio, cuando haya que anexar o sustituir el archivo depositado.
- Los jurados, si el error afecta algo que evaluaron y aún estás dentro del proceso.
El correo al director no tiene que ser dramático. Cuatro líneas: qué encontraste, dónde, si cambia o no las conclusiones, y qué propones hacer. Llegar con el diagnóstico y una propuesta —no solo con el susto— cambia por completo el tono de la conversación.
Cómo evitar el siguiente
Casi todos estos errores nacen en el mismo sitio: el traslado manual de números desde el programa estadístico al documento.
- Verifica cada cifra de cada tabla contra la salida original antes de entregar. Es una hora de trabajo aburrido que evita el 90 % de los casos.
- Comprueba que la n sea coherente entre el método, cada tabla y el texto. La incoherencia de n es el error más frecuente de todos, y suele venir de no haber documentado bien la depuración de la base de datos.
- Que alguien más lea las tablas. Tú ya no ves lo que dice, ves lo que crees que dice.
- Guarda la sintaxis o el archivo de análisis. Si aparece una duda seis meses después, poder volver a correr el análisis convierte una crisis en una comprobación de diez minutos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una fe de erratas en un trabajo de grado?
Es un documento breve que registra los errores detectados después de la entrega, indicando ubicación exacta, lo que dice y lo que debe decir, y precisando si las correcciones alteran o no los resultados y las conclusiones. Se anexa al documento depositado.
¿Me pueden quitar el título por un error en mi trabajo de grado?
Un error honesto, detectado y corregido, no es causal de pérdida del título: es una corrección académica normal. El terreno problemático es distinto — la falsificación de datos o el plagio deliberado— y ahí lo que se sanciona es la conducta, no la equivocación. Por eso corregir cuanto antes también te protege.
Ya está en el repositorio. ¿Se puede cambiar?
Sí, mediante trámite ante la biblioteca o la secretaría académica. Lo habitual es anexar la fe de erratas al registro, o sustituir el archivo dejando constancia de la versión y la fecha. Lo que no debe hacerse es reemplazar el documento sin dejar rastro del cambio.
¿Tengo que avisar si es solo un error de tipografía?
No hace falta activar un trámite por una tilde o una errata que no afecta nada. Si estás a tiempo de la versión final, corrígela; si no, se acumula para una eventual fe de erratas. Los avisos formales se reservan para errores de fondo.
¿Qué hago si el error cambia mis conclusiones?
Habla con tu director de inmediato. Habrá que rehacer el análisis y reescribir los apartados afectados, y depositar una versión corregida con nota explicativa. Es el escenario más costoso, pero sostener conclusiones que sabes que son incorrectas es un problema de otra naturaleza y de otra gravedad.
¿Quién redacta la fe de erratas?
La escribes tú y la avala tu director. Según el programa, puede requerir además el visto bueno del comité o de los jurados, sobre todo si el documento ya fue evaluado.
¿Y si el error lo cometió alguien que me ayudó con el análisis?
El trabajo es tuyo y la responsabilidad de lo que contiene también. Corrígelo por el mismo procedimiento. Si alguien participó en el análisis, eso debía estar reconocido desde el principio en el apartado correspondiente.
La regla
Corregir un error propio es una de las cosas que mejor hablan de un investigador. Lo que se evalúa no es que nunca te equivoques —eso no le pasa a nadie— sino qué haces cuando descubres que te equivocaste.
Detectarlo tú, medirlo bien, informarlo pronto y dejarlo documentado es, literalmente, el procedimiento correcto. La misma lógica opera al revés cuando el error está en una fuente que citaste: por eso conviene saber cómo detectar un artículo retractado antes de entregar. Y si vas a tocar el archivo depositado, revisa primero qué autorizaste al firmar el formato de depósito en el repositorio.
Escribe y revisa tu trabajo de grado en Tesify, con las referencias verificadas y el control de originalidad antes de entregar, para que la lista de erratas sea lo más corta posible. Más de 9.000 estudiantes ya escriben así, y el texto sigue siendo cien por ciento tuyo.
