Un artículo retractado es un trabajo que la revista ha retirado formalmente del registro científico porque sus resultados no son fiables. Sigue estando en internet, sigue apareciendo en los buscadores y se sigue citando durante años. Si aparece en tu bibliografía sin advertirlo, has apoyado tu argumento en algo que la ciencia ya descartó.
Es un problema del que casi nadie avisa en la facultad, y no tiene nada que ver con copiar. Puedes haber trabajado con absoluta honestidad, haber leído el artículo entero y haberlo citado impecablemente en APA, y aun así estar sosteniendo tu marco teórico sobre un estudio retirado. La comprobación lleva diez minutos y casi nadie la hace.
Qué es una retractación y qué no lo es
Una retractación es la retirada formal de un artículo ya publicado por parte de la revista o la editorial. El texto normalmente permanece accesible —para que el registro histórico sea consultable— pero queda marcado, y la revista publica una nota de retractación explicando el motivo.
Los motivos van desde el fraude deliberado hasta el error honesto: datos manipulados, plagio, autoría indebida, imágenes duplicadas, problemas éticos con los participantes o, simplemente, un error metodológico que invalida los resultados. Conviene tenerlo presente porque una retractación no equivale automáticamente a mala fe; equivale a que no debes apoyarte en esos resultados.
Y conviene distinguirla de dos figuras vecinas con las que se confunde:
| Señal | Qué significa | ¿Puedes seguir usándolo? |
|---|---|---|
| Corrección o fe de erratas | Un error puntual que no invalida las conclusiones | Sí, citando la versión corregida |
| Nota de preocupación | La revista alerta de una duda todavía sin resolver | Con cautela y advirtiéndolo |
| Retractación | Los resultados se retiran del registro científico | No como apoyo de un argumento |
La diferencia práctica es grande: una corrección obliga a citar bien; una retractación obliga a reescribir el párrafo que se apoyaba en ella.
Cuántos hay: dos cifras que miden cosas distintas

Aquí hay una trampa habitual: circulan varias cifras sobre el número de artículos retractados y no son intercambiables, porque cada fuente cubre un universo distinto. Las dos que puedes consultar tú mismo:
- Crossref, la infraestructura que registra los DOI, permite filtrar los registros marcados como retractación. En una consulta realizada el 4 de agosto de 2026 devolvía 74.262 registros. Cubre todas las disciplinas, siempre que la editorial haya registrado la retractación en sus metadatos.
- PubMed dispone de un tipo de publicación específico para trabajos retractados. La misma consulta devolvía 33.615 registros. Cubre solo la literatura biomédica indizada en esa base.
La diferencia entre ambas cifras no es un error de ninguna de las dos: miden poblaciones distintas. Una es multidisciplinar y depende de que la editorial registre el metadato; la otra es sectorial y depende de la indización. Citar la mayor como «el número de artículos retractados que existen» sería atribuirle un alcance que no tiene, y es exactamente el tipo de error que un tribunal detecta.
Un hito que conviene conocer porque explica por qué hoy se puede comprobar esto gratis: en septiembre de 2023, Crossref adquirió la base de datos de Retraction Watch —hasta entonces el mayor registro independiente de retractaciones— y la convirtió en un recurso público y abierto, integrándola con las notas que las propias editoriales registran.
Por qué el artículo sigue ahí
Esta es la parte que sorprende a casi todo el mundo. Una retractación no borra nada, y por eso el problema persiste:
- El PDF que descargaste antes no cambia. Si guardaste el artículo hace ocho meses, tu copia no lleva la marca de retractación. Nada te avisa.
- Los buscadores académicos siguen mostrándolo, a veces sin advertencia visible en la lista de resultados.
- Las copias en repositorios y en redes académicas rara vez se actualizan cuando la revista retracta el original.
- El artículo sigue acumulando citas. Muchos trabajos posteriores lo citaron antes de la retractación, y sus conclusiones siguen circulando aunque la base haya caído.
Ese último punto tiene una consecuencia poco intuitiva y bastante incómoda: puedes heredar el problema sin haber tocado el artículo retractado. Si citas una revisión que se apoyaba en él, arrastras la conclusión. Por eso la comprobación merece extenderse a las fuentes centrales de tu marco teórico, no solo a las que leíste enteras.
Cómo comprobar tu bibliografía

No hace falta revisar las cincuenta referencias con lupa. Prioriza las que sostienen algo: las de tu marco teórico, las que aportan los datos que citas y las que respaldan tus conclusiones. Tres rutas, de la más rápida a la más fiable:
- Vuelve a la página del artículo en la web de la revista. Es la ruta más segura y la más olvidada. Las editoriales marcan el artículo retractado de forma visible en su propia página, normalmente con un aviso en cabecera y un enlace a la nota de retractación. Si trabajas con un PDF antiguo, este paso es imprescindible.
- Consulta el registro por su DOI en Crossref. Abriendo
https://api.crossref.org/works/seguido del DOI obtienes los metadatos del artículo. Fíjate en dos cosas: si el propio título empieza porRETRACTED:—muchas editoriales lo añaden— y si hay entradas en el campoupdate-to, que es donde se registran retractaciones y correcciones. - Si es biomedicina, filtra en PubMed. Busca el artículo y comprueba si aparece etiquetado con el tipo de publicación de trabajo retractado; la propia ficha muestra el aviso.
Un atajo práctico: si usas un gestor de referencias, exporta la bibliografía con los DOI y compruébalos en bloque en lugar de uno a uno. Y si tu trabajo es una revisión sistemática, esta comprobación no es opcional sino parte del método, junto al cribado que se describe en la guía de revisión sistemática con PRISMA.
El límite del método: la ausencia no prueba nada
Y aquí está la cautela que convierte esta comprobación en algo honesto en lugar de en una falsa seguridad.
Comprobamos en Crossref el registro del artículo de 1998 en The Lancet sobre hiperplasia nodular linfoide ileal, probablemente el trabajo retractado más conocido de la historia reciente. El resultado es revelador: el título devuelto empieza efectivamente por «RETRACTED:», pero el campo update-to venía vacío, sin ninguna entrada estructurada de retractación.
La lección es directa y se generaliza: que no encuentres metadatos de retractación no significa que el artículo no esté retractado. La cobertura depende de que cada editorial registre correctamente la información, y no todas lo hacen ni lo han hecho retroactivamente. Un campo vacío es la ausencia de un dato, no la presencia de una garantía.
Por eso la ruta 1 —volver a la página de la revista— sigue siendo la definitiva, y por eso conviene desconfiar de cualquier método que prometa una verificación automática y completa. Es el mismo criterio que hay que aplicar a las referencias que sugiere una IA, por otro motivo distinto pero con idéntico resultado práctico: hay que abrirlas y comprobarlas una por una, como se explica en referencias inventadas por la IA.
Qué hacer si ya lo has citado
Depende de en qué momento lo descubras, y ninguna de las dos situaciones es grave si se gestiona bien.
Antes de entregar. Lo normal y lo fácil:
- Localiza qué afirmación de tu texto se apoyaba en ese trabajo. Ese es el problema real, no la línea de la bibliografía.
- Busca una fuente alternativa que sostenga la misma idea. Si no la encuentras, es una señal importante: puede que la idea solo se sostuviera ahí.
- Si no hay sustituto, reescribe la afirmación ajustándola a lo que sí puedes respaldar. Un marco teórico honesto y más modesto siempre es mejor que uno amplio y frágil.
- Elimina la referencia si ya no la usas, y comprueba que no queda huérfana en la lista final.
Después de entregar. Si lo descubres tú antes que el tribunal, díselo tú. Escribe a tu tutor explicando qué referencia es, qué parte del trabajo afectaba y cómo lo corregirías. Detectar una retractación en tu propia bibliografía demuestra criterio de verificación; que la detecte el tribunal en la defensa produce una conversación bastante peor. Y no es una falta de integridad: citar de buena fe un trabajo que fue retractado no es fraude académico, a diferencia de las conductas que se describen en fabricación y falsificación de datos. Es un fallo de verificación, y se corrige verificando.
Cuándo sí se cita un artículo retractado
Hay un caso perfectamente legítimo, y merece decirlo para que nadie borre por pánico algo que debería estar ahí: cuando el objeto de tu comentario es la retractación misma.
Si escribes sobre integridad científica, sobre el impacto de un fraude concreto o sobre la historia de una controversia, citar el artículo retractado no solo es válido: es obligatorio. La condición es que quede explícito en tu propio texto que el trabajo está retractado, y que la referencia lo señale de la forma que indique tu normativa de citación. Nunca lo cites como si fuera evidencia vigente.
La regla que resuelve todos los casos: ¿estoy usando este trabajo como prueba de algo, o estoy hablando de este trabajo? Si es lo primero, fuera. Si es lo segundo, dentro y etiquetado.
El formato general de la referencia de un artículo de revista está en cómo citar un artículo de revista en APA 7, y conviene comprobar en la normativa de tu facultad cómo quiere que se marque el estado de retractación. Para elegir bien las fuentes desde el principio y no tener que depurar al final, los criterios están en cómo buscar fuentes académicas fiables y en cómo usar Google Scholar paso a paso. Y sobre cuántas referencias necesita realmente un trabajo —conviene menos y verificadas que muchas sin comprobar—, la respuesta está en cuántas referencias debe tener un TFG.
Antes del enlace, lo que esta herramienta no puede hacer: Tesify no comprueba si un artículo ha sido retractado ni certifica que tus fuentes sigan vigentes. Esa verificación es tuya y hay que hacerla en la web de la revista, que es la única autoridad sobre el estado de su propio artículo. Lo que sí hace es ayudarte a redactar y ordenar el trabajo y a mantener las referencias con formato coherente, y a comprobar la originalidad de tu texto antes de entregarlo. Prueba Tesify gratis
Preguntas frecuentes
¿Qué es un artículo retractado?
Es un artículo publicado que la revista o la editorial ha retirado formalmente del registro científico porque sus resultados no son fiables, ya sea por fraude, por plagio, por problemas éticos o por un error metodológico que invalida las conclusiones. El texto suele seguir accesible para preservar el registro histórico, pero queda marcado y acompañado de una nota de retractación que explica el motivo.
¿Es plagio citar un artículo retractado?
No. Citar de buena fe un trabajo que después resultó estar retractado no es una falta de integridad académica: es un fallo de verificación de fuentes. El problema no es disciplinario sino argumental, porque la afirmación que apoyabas en ese trabajo se queda sin respaldo. Lo que sí sería un problema es citarlo a sabiendas como evidencia vigente, sin advertir de su estado.
¿Cómo compruebo si un artículo está retractado?
Tres rutas. La más fiable es volver a la página del artículo en la web de la revista, donde la editorial marca el aviso de forma visible. La segunda es consultar los metadatos del DOI en Crossref, fijándote en si el título empieza por «RETRACTED:» y en si hay entradas en el campo update-to. Y si es literatura biomédica, PubMed dispone de un tipo de publicación específico para trabajos retractados.
¿Cuántos artículos retractados hay?
Depende de qué fuente consultes, porque cubren universos distintos. Una consulta a Crossref filtrando por retractaciones devolvía 74.262 registros el 4 de agosto de 2026, con cobertura multidisciplinar y dependiente de que la editorial registre el metadato. PubMed, restringido a literatura biomédica indizada, devolvía 33.615 en esa misma fecha. No son cifras intercambiables.
¿Puedo fiarme de que si no aparece nada es que no está retractado?
No, y es la cautela más importante. Comprobamos el registro en Crossref del célebre artículo de 1998 en The Lancet: el título devuelto empieza por «RETRACTED:», pero el campo de metadatos estructurados de actualización venía vacío. La cobertura depende de que cada editorial registre la información correctamente, así que la ausencia de metadatos no acredita nada. Ante la duda, la página de la revista manda.
¿Y si mi fuente cita a su vez un artículo retractado?
Es el caso más difícil de detectar y conviene tenerlo presente: puedes heredar una conclusión inválida sin haber tocado el artículo retractado. Muchos trabajos citaron esos estudios antes de la retractación y sus conclusiones siguen circulando. Por eso merece la pena revisar las fuentes centrales de tu marco teórico y no solo las referencias que has leído completas.
