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Conclusiones vs. recomendaciones: comparación directa
| Aspecto | Conclusiones | Recomendaciones |
|---|---|---|
| Función | Resumir y cerrar los hallazgos | Proponer acciones a partir de los hallazgos |
| Orientación temporal | Hacia lo ya investigado | Hacia el futuro |
| Relación con los objetivos | Responde directamente a cada objetivo | Se deriva de las conclusiones, no de los objetivos |
| Tono | Descriptivo y analítico | Propositivo y práctico |
| Extensión típica | Uno o dos párrafos por objetivo | Lista de 3 a 6 puntos breves |
¿Cuántas recomendaciones incluir?
No existe un número obligatorio, pero la práctica más común en tesis de licenciatura y maestría es incluir entre tres y seis recomendaciones. Menos de tres suele significar que no se aprovechó todo el potencial de los hallazgos; más de seis empieza a diluir el impacto y puede sonar a lista genérica en lugar de propuestas pensadas. Lo importante no es la cantidad, sino que cada recomendación esté claramente conectada con un hallazgo concreto de tu investigación. En tesis doctorales, donde el capítulo de discusión suele ser más extenso, es común ver hasta ocho o diez recomendaciones organizadas por subtema.
¿Cómo se redactan las recomendaciones?
Cada recomendación debe cumplir tres condiciones: ser concreta (no «mejorar la comunicación», sino «implementar un boletín mensual dirigido a X público»), ser realista (algo que la institución o el sector realmente podría implementar, no una utopía) y estar conectada a un hallazgo específico de tu tesis. Un formato que funciona bien es: hallazgo breve + verbo en infinitivo o «se recomienda que» + acción concreta + a quién va dirigida. Evita frases vagas como «se sugiere seguir investigando el tema», que no dicen nada que un lector no supiera ya.

Proceso paso a paso para redactar tus recomendaciones
Un método sencillo evita el bloqueo frente a la página en blanco de este apartado:
- Relee tus conclusiones y subraya cada hallazgo relevante, uno por uno.
- Para cada hallazgo, pregúntate: ¿esto sugiere una acción práctica, una línea de investigación futura o un cambio institucional?
- Redacta una recomendación breve por cada respuesta afirmativa, evitando repetir el hallazgo con otras palabras.
- Agrupa las recomendaciones por tipo (práctica, académica, institucional) para dar orden visual al apartado.
- Revisa que ninguna recomendación aparezca sin un hallazgo que la respalde: si no encuentras la conexión, elimínala o reformúlala.
Ejemplos de recomendaciones por tipo
Las recomendaciones suelen agruparse en tres categorías según a quién van dirigidas. Organizarlas así ayuda al lector —y al tribunal— a entender rápidamente el alcance de tu propuesta.
Recomendaciones prácticas (dirigidas a quienes trabajan directamente en el problema): «Se recomienda que los docentes de primer año incorporen retroalimentación formativa semanal, dado que los estudiantes que la recibieron con mayor frecuencia mostraron mejor desempeño en las evaluaciones parciales.»
Recomendaciones académicas (dirigidas a futuras investigaciones): «Se recomienda replicar este estudio con una muestra de mayor tamaño y en un contexto rural, ya que los resultados obtenidos podrían no ser generalizables a poblaciones con acceso limitado a tecnología.»
Recomendaciones institucionales (dirigidas a la organización o entidad estudiada): «Se recomienda a la institución revisar su protocolo de admisión considerando los factores identificados como predictores de deserción en el primer semestre.»

¿Van antes o después de las conclusiones?
En la gran mayoría de universidades de la región, las recomendaciones van después de las conclusiones, ya sea como un apartado independiente dentro del mismo capítulo final o como un capítulo propio inmediatamente posterior. El orden lógico siempre es el mismo: primero cierras con lo que encontraste (conclusiones), y solo después propones qué hacer con eso (recomendaciones). Revisa el reglamento específico de tu facultad, porque algunas piden fusionar ambos apartados bajo un mismo título como «Conclusiones y recomendaciones», mientras que otras exigen capítulos separados con su propia numeración y hasta su propia página de presentación.
Errores comunes al redactar recomendaciones
El error más frecuente es la desconexión: recomendaciones que podrían aparecer en cualquier tesis del mismo tema, sin relación directa con lo que tú específicamente encontraste. El segundo error es la vaguedad: usar verbos como «mejorar», «fortalecer» o «profundizar» sin especificar cómo, quién o cuándo. El tercero es confundir recomendación con limitación: una limitación describe algo que no pudiste hacer en tu investigación (por ejemplo, un tamaño de muestra reducido), mientras que una recomendación propone una acción concreta hacia adelante. Ambas pueden coexistir en el mismo capítulo, pero cumplen funciones distintas y no deben mezclarse en el mismo párrafo. Un cuarto error, menos frecuente pero igual de penalizado por los tribunales, es incluir recomendaciones que contradicen las limitaciones declaradas: si reconociste que tu muestra fue pequeña, no puedes recomendar cambios institucionales a gran escala basados únicamente en esos datos sin matizar el alcance. Un quinto error, común en estudiantes que redactan este apartado con prisa en las últimas horas antes de entregar, es copiar recomendaciones genéricas de otras tesis del mismo tema sin adaptarlas a los hallazgos propios; un lector atento —y un tribunal más aún— nota de inmediato cuando una recomendación no corresponde a los datos presentados en el capítulo anterior.
Para entender cómo encaja este apartado dentro de la estructura completa de un trabajo de investigación, esta guía sobre la estructura de un TFG repasa todas las partes con ejemplos, y esta otra sobre cómo hacer un TFG paso a paso cubre el proceso completo de principio a fin. Si necesitas repasar cómo se presenta el capítulo inmediatamente anterior, esta guía sobre cómo presentar los resultados explica la diferencia entre mostrar datos e interpretarlos. Y si tu tesis es de nivel doctoral, esta guía de las partes de una tesis doctoral muestra cómo encajan las conclusiones y recomendaciones dentro de una estructura más exigente.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las recomendaciones de una tesis?
Son propuestas concretas de acción que se derivan de tus conclusiones: qué mejorar, qué investigar después o qué sugerir a instituciones y profesionales del área. No repiten los hallazgos, los proyectan hacia una decisión futura.
¿En qué se diferencian de las conclusiones?
Las conclusiones resumen y cierran lo que encontraste; las recomendaciones miran hacia adelante y proponen qué hacer con esos hallazgos, dirigidas a un público concreto.
¿Cuántas recomendaciones incluir?
Entre tres y seis suele ser suficiente en licenciatura y maestría: más se vuelve difuso, menos deja fuera aportes relevantes de tu investigación.
¿Cómo se redactan?
En una lista breve, concreta y realista, cada una derivada directamente de un hallazgo o conclusión específica, evitando afirmaciones vagas como «mejorar la comunicación».
¿Van antes o después de las conclusiones?
Casi siempre después, como un apartado propio o al final del mismo capítulo de conclusiones, según lo que indique el reglamento de tu universidad.
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