Cómo presentar los resultados del TFG: tablas, figuras y narrativa (2026)
El capítulo de resultados del TFG describe lo que has encontrado, sin interpretarlo todavía: esa interpretación es trabajo del capítulo de discusión. Presentarlo bien significa elegir el formato adecuado para cada dato —tabla, figura o texto narrativo—, mantener una numeración y un título consistentes, y redactar cada resultado con precisión, sin adjetivos valorativos ni conclusiones anticipadas. Aquí tienes cómo estructurar ese capítulo, cuándo usar cada formato y los errores que más penalizan los tribunales.
Este es, junto con la metodología, uno de los capítulos donde los tribunales españoles suelen fijarse más en la precisión del lenguaje, precisamente porque separa dos operaciones intelectuales distintas —describir y explicar— que muchos TFG mezclan sin darse cuenta.
Qué va en el capítulo de resultados y qué no
El capítulo de resultados responde a una sola pregunta: ¿qué se ha encontrado? No responde a «por qué» ni a «qué significa esto para la literatura previa» —eso es la discusión de resultados—, ni tampoco repite cómo se recogieron los datos, que ya quedó explicado en la metodología. Un error frecuente es que el capítulo de resultados empiece a «opinar» sobre lo encontrado («esto demuestra que…», «esto confirma la hipótesis…»); esas afirmaciones interpretativas pertenecen al capítulo siguiente. En resultados, los verbos son descriptivos: «se observó», «los datos muestran», «el 62% de los participantes respondió».
La coherencia con los objetivos y las hipótesis planteadas es clave: cada resultado relevante debería poder relacionarse con un objetivo o una hipótesis del TFG. Si un resultado no responde a ninguno de los dos, probablemente sobra o pertenece a un anexo.
Una forma práctica de comprobar esta correspondencia antes de dar por cerrado el capítulo es construir una tabla de control con tres columnas: objetivo o hipótesis, resultado que le corresponde, y el número de tabla o figura donde se presenta. Si al terminar esa tabla de control queda algún objetivo sin resultado asociado, o algún resultado que no encaja en ninguna fila, es el momento de revisar el capítulo antes de pasar a la discusión.
Cómo elegir entre tabla, figura o texto narrativo
La elección no es estética, es funcional: cada formato comunica mejor un tipo de información distinto.
| Tipo de dato | Formato recomendado | Por qué |
|---|---|---|
| Comparación de varias variables o grupos con cifras exactas | Tabla | Permite comparar valores precisos sin perder detalle |
| Tendencia, evolución temporal o distribución | Figura (gráfico de líneas o barras) | Se percibe visualmente en segundos, sin leer cifra a cifra |
| Un único dato relevante o una cifra puntual | Texto narrativo | Una tabla o figura para un solo valor resulta desproporcionada |
| Relaciones cualitativas entre categorías o temas | Tabla resumen o mapa de categorías | Organiza visualmente los temas sin forzar cifras donde no las hay |
Una regla práctica: si vas a describir en el texto exactamente los mismos números que ya aparecen en una tabla, sobra uno de los dos. El texto debe destacar lo más relevante de la tabla —el valor más alto, una diferencia notable—, no repetirla íntegra en prosa. Cuando dudes entre dos formatos para el mismo dato, elige el que exigiría menos esfuerzo al lector del tribunal para llegar a la conclusión correcta sin ayuda tuya.
Buenas prácticas para tablas de resultados
Numera las tablas de forma correlativa (Tabla 1, Tabla 2…) y dales un título descriptivo situado encima de la tabla, no debajo —al contrario que las figuras—. El título debe permitir entender el contenido sin leer el texto que la acompaña: «Tabla 3. Puntuación media de satisfacción por grupo de edad» comunica más que «Tabla 3. Resultados». Evita saturar una tabla con más de siete u ocho columnas; si tienes más variables, es preferible dividir en dos tablas o resumir en una figura. Para el formato técnico de numeración y estilo en Word, la guía específica está en índice de tablas y figuras en Word.

Buenas prácticas para figuras y gráficos
Las figuras —gráficos, diagramas, capturas— se numeran de forma independiente a las tablas (Figura 1, Figura 2…) y el título va debajo, no encima. Elige el tipo de gráfico según el mensaje: barras para comparar categorías, líneas para mostrar evolución temporal, y evita los gráficos de sectores (tarta) cuando hay más de cuatro o cinco categorías, porque dejan de ser legibles. Cuida los ejes: deben estar etiquetados con la unidad de medida, y la escala no debe distorsionar visualmente la magnitud de la diferencia entre grupos —un eje que no empieza en cero puede exagerar una diferencia pequeña—.
La resolución de las imágenes también importa en la versión final: una captura de pantalla de baja calidad, pixelada al imprimir o exportar a PDF, resta seriedad a un capítulo aunque los datos que contenga sean sólidos. Genera los gráficos en el software de análisis a la resolución más alta disponible y comprueba cómo se ven una vez insertados en el documento, no solo en el archivo original.
Cómo narrar los resultados sin adelantarte a la discusión
La tentación de interpretar mientras describes es constante, especialmente cuando el resultado es el que esperabas. Una técnica útil es escribir primero la frase puramente descriptiva y revisar después si contiene algún juicio de valor oculto. Compara estas dos versiones de la misma frase:
- Con interpretación (no corresponde aquí): «Los resultados demuestran que el método es claramente más eficaz, lo que confirma la hipótesis inicial.»
- Descriptiva (correcta en resultados): «El grupo A obtuvo una puntuación media de 7,8 frente a 6,1 en el grupo B.»
La segunda versión dice lo mismo sin adelantar la conclusión: esa lectura («esto confirma la hipótesis») es exactamente lo que corresponde desarrollar, con matices y comparación con la literatura previa, en el capítulo de discusión.
Ejemplo práctico: un resultado cuantitativo bien presentado
Supongamos un TFG que compara el uso de una metodología cuantitativa con una encuesta a dos grupos de estudiantes. Un fragmento bien resuelto podría estructurarse así: una frase introductoria que indique qué variable se analiza, la tabla o figura con los datos, y una frase de cierre que señale el dato más destacable sin interpretarlo:
«Se analizó la puntuación media de satisfacción con la metodología docente en ambos grupos (Tabla 4). El grupo experimental obtuvo una media de 8,1 (DT = 0,9), frente a 6,4 (DT = 1,3) en el grupo de control. La diferencia fue mayor en la dimensión de claridad de las instrucciones que en la de ritmo de las clases.»
Nótese que no aparece ningún «esto demuestra» ni «esto confirma»; esa lectura se reserva para la discusión. Si partes directamente del output estadístico de SPSS y no sabes cómo convertirlo en prosa con este mismo formato, la guía sobre cómo redactar el capítulo de resultados a partir del output de SPSS en APA 7 desarrolla el proceso con más ejemplos.
Cómo presentar resultados en un TFG cualitativo
Si tu trabajo sigue un enfoque cualitativo —entrevistas, análisis documental, estudio de caso—, el reto es distinto: no hay cifras que tabular, sino categorías o temas que emergen del análisis. Aun así, la misma regla de no interpretar aplica: en resultados se presentan las categorías identificadas y ejemplos textuales (citas literales de entrevistas o documentos) que las ilustran; el significado de esas categorías respecto a la pregunta de investigación se desarrolla en la discusión. Una tabla resumen con las categorías, su frecuencia de aparición y un ejemplo representativo de cada una suele comunicar mejor que un texto corrido que mezcle varias categorías sin estructura visible.
Cuando el análisis combina ambos enfoques —una parte cuantitativa y otra cualitativa—, conviene presentar primero los resultados cuantitativos con sus tablas y figuras, y a continuación los cualitativos con sus categorías y citas, en lugar de alternarlos sin un criterio claro de organización. Esta decisión de diseño metodológico suele acordarse con el tutor al definir la metodología cualitativa o cuantitativa del trabajo, no al llegar al capítulo de resultados.
Errores comunes al presentar resultados
El primero es mezclar resultados y discusión en el mismo capítulo sin separarlos con claridad, lo que dificulta que el tribunal identifique qué es dato y qué es interpretación. El segundo es incluir tablas o figuras sin numerar ni titular, o con numeración que no coincide con las referencias del texto («como se ve en la Tabla 3» cuando en realidad es la Tabla 4). El tercero es presentar datos que no responden a ningún objetivo ni hipótesis del trabajo, lo que genera la pregunta lógica del tribunal: «¿por qué está esto aquí?». El cuarto, muy habitual en investigaciones con muchas variables, es intentar mostrar todo el análisis en el cuerpo del capítulo en lugar de reservar los datos secundarios o menos relevantes para un anexo. Un quinto error, propio de trabajos con muchas tablas, es cambiar el estilo de formato a mitad de capítulo —una tabla con bordes y la siguiente sin ellos, títulos a veces en negrita y a veces no—, lo que da una impresión de descuido incluso cuando los datos son correctos.
También conviene evitar el error inverso: eliminar toda tabla o figura y describir únicamente en texto un conjunto de datos que sería mucho más claro en formato visual. Un capítulo de resultados compuesto solo por párrafos largos con cifras intercaladas es tan difícil de seguir para un tribunal como uno saturado de tablas sin ningún texto que las conecte.
Para mantener la coherencia de numeración y formato de tablas y figuras a lo largo de un documento largo, herramientas como Tesify pueden ayudar a que el formato se mantenga homogéneo entre secciones redactadas en momentos distintos, aunque la interpretación y la elección de qué mostrar siguen siendo decisiones del autor del TFG.
Preguntas frecuentes
¿Puedo incluir interpretación en el capítulo de resultados?
No debería ser el lugar principal: la interpretación —qué significan los datos, cómo se relacionan con estudios previos— corresponde al capítulo de discusión. En resultados, describe lo encontrado con la mayor neutralidad posible.
¿Cuántas tablas o figuras son razonables en un TFG?
No hay un número fijo; la referencia es que cada tabla o figura aporte información que no se pueda comunicar mejor en una frase de texto. Si dudas si un dato merece tabla propia, revisa primero si encaja mejor como frase narrativa.
¿Los resultados y la discusión pueden ir en el mismo capítulo?
Depende de la normativa de tu facultad; algunos formatos los integran en un único capítulo de «Resultados y discusión». Aun así, conviene separar claramente qué frases describen datos y cuáles los interpretan.
¿Cómo numero correctamente tablas y figuras en Word?
El proceso técnico paso a paso —incluyendo referencias cruzadas automáticas— está en la guía de índice de tablas y figuras en Word.
¿Qué hago con los datos que no caben en el capítulo de resultados?
Los datos secundarios, tablas extensas de apoyo o transcripciones completas suelen reservarse para los anexos, manteniendo en el cuerpo del capítulo solo lo que responde directamente a los objetivos del TFG.
¿Debo repetir en el texto todos los números de una tabla?
No; el texto debe destacar el dato más relevante de la tabla —una diferencia notable, un valor máximo o mínimo— sin repetir cifra por cifra lo que el lector ya puede ver en la tabla.
