Anexos y apéndices del TFG: qué incluir, cómo numerarlos y qué dejar fuera (2026)

Anexos y apéndices del TFG: qué incluir, cómo numerarlos y qué dejar fuera (2026)

Los anexos y apéndices del TFG son el espacio donde van los materiales que respaldan tu trabajo pero que, incluidos en el cuerpo del texto, lo harían denso e ilegible: instrumentos completos, transcripciones, tablas extensas de datos brutos, código o documentación adicional. Qué incluir, cómo numerarlos y qué dejar fuera es una de las decisiones de formato que menos se explica y más se penaliza cuando se hace mal. Aquí tienes el criterio para decidirlo.

La confusión más habitual no es de forma sino de criterio: muchos estudiantes deciden qué va en los anexos por intuición, sin una regla clara, y acaban con un bloque final que mezcla material esencial con relleno. El criterio que sigue este artículo es sencillo: un anexo se justifica si el tribunal necesitaría ese material para verificar o entender mejor el trabajo, pero incluirlo en el cuerpo del texto rompería el ritmo de lectura.

Carpetas archivadoras etiquetadas como Anexo 1, Anexo 2 y Anexo 3 de un TFG
Cada anexo se numera de forma correlativa y lleva un título descriptivo, igual que las tablas o figuras del cuerpo del texto.

Anexo y apéndice: ¿es lo mismo?

En la práctica, la mayoría de universidades españolas usan ambos términos de forma intercambiable o exigen solo uno de los dos según su normativa de estilo. Cuando se distinguen, «apéndice» suele reservarse para material que el propio autor ha elaborado (un cuestionario diseñado para el estudio, tablas de resultados adicionales), mientras que «anexo» se usa para documentos externos que se incorporan tal cual (una normativa, un documento oficial, un permiso de consentimiento informado). Si tu facultad no distingue entre ambos en su guía de estilo, usa el término que exija tu normativa y sé consistente a lo largo de todo el documento; no alternes ambos nombres sin criterio.

Qué SÍ incluir en los anexos

Como regla general, un anexo tiene sentido cuando el material es necesario para la transparencia o la replicabilidad del trabajo, pero su extensión o formato no encaja en el cuerpo principal. Los casos más habituales son:

  • El instrumento completo de recogida de datos: cuestionario, guion de entrevista, ficha de observación.
  • Transcripciones completas de entrevistas o grupos de discusión (con los datos anonimizados si el estudio lo requiere).
  • Tablas de datos brutos o resultados estadísticos secundarios que no encajan en el capítulo de resultados.
  • Documentación legal o administrativa: consentimiento informado, autorización del comité de ética, permiso de la institución donde se realizó el estudio.
  • Material de apoyo técnico: código, sintaxis del software estadístico, capturas de configuración.
  • Documentos oficiales citados textualmente cuando su extensión no permite incluirlos como cita normal (una ley completa, un informe extenso).

El denominador común de esta lista es que cada elemento respalda una afirmación concreta hecha en el cuerpo del texto. El cuestionario del Anexo 1 respalda la descripción del instrumento en metodología; las transcripciones del Anexo 3 respaldan las citas textuales usadas en resultados. Si no puedes señalar qué afirmación concreta respalda un material candidato a anexo, probablemente no debería estar ahí.

Cuestionario impreso y consentimiento informado que se incluirán como anexos del TFG
El cuestionario completo y el consentimiento informado son dos de los materiales que con más frecuencia se incluyen como anexos.

Diferencias según el tipo de TFG

El contenido típico de los anexos varía bastante según la disciplina. En trabajos de corte cuantitativo o experimental —psicología, educación, ciencias de la salud—, predominan los cuestionarios, los consentimientos informados y las salidas del software estadístico. En trabajos de ingeniería o informática, es habitual anexar código fuente, diagramas técnicos o manuales de configuración que resultarían ilegibles integrados en el cuerpo del texto. En trabajos de humanidades o ciencias sociales con metodología cualitativa, los anexos suelen concentrarse en transcripciones, guiones de entrevista y, en algunos casos, documentación de archivo citada extensamente. En trabajos de derecho o ciencias jurídicas, es habitual anexar el texto completo de sentencias, normativa o dictámenes citados de forma parcial en el cuerpo del trabajo. Conocer qué es habitual en tu disciplina ayuda a calibrar si tus anexos se quedan cortos o se han llenado de material que no encaja en ninguna de estas categorías. Si tu TFG combina varias disciplinas —por ejemplo, un análisis técnico con entrevistas a usuarios—, es normal que los anexos combinen también varios de estos tipos de material; lo importante es mantener el mismo criterio de numeración y referencia cruzada para todos, sin tratar cada tipo de anexo con reglas distintas.

Formato práctico: maquetar los anexos sin romper el documento

Los anexos suelen colocarse después de la bibliografía, cada uno iniciando en una página nueva mediante un salto de página, no simplemente dejando líneas en blanco. La numeración de página del documento normalmente continúa de forma correlativa desde el cuerpo principal, salvo que la normativa de tu facultad indique lo contrario; el detalle técnico de cómo gestionar saltos de sección y numeración en Word está cubierto en la guía de cómo numerar páginas en Word. Si vas a incluir material en formato distinto al texto —imágenes escaneadas, capturas, tablas muy anchas—, comprueba que se lean bien tanto en pantalla como impresas antes de dar el documento por cerrado.

Qué NO incluir: dejar fuera lo que no aporta

El error más frecuente no es incluir poco, sino incluir de más. No deberían ir en los anexos: información que ya está resumida adecuadamente en el cuerpo del texto (duplicar una tabla de resultados ya presentada en el capítulo correspondiente no aporta nada), material decorativo sin función argumental, ni documentos que no se citan ni se mencionan en ningún punto del texto principal. Si un anexo no tiene ninguna llamada desde el cuerpo del TFG («véase Anexo 2»), es una señal de que sobra o de que falta esa referencia cruzada.

Tampoco deberían incluirse en anexos elementos que forman parte obligatoria de la estructura principal del trabajo, como el resumen o abstract o la bibliografía: esos van en su lugar correspondiente dentro de la estructura del TFG, no como material adicional al final.

Cómo numerar y referenciar los anexos en el texto

Cada anexo se numera de forma correlativa (Anexo 1, Anexo 2…) y lleva un título descriptivo, igual que las tablas o figuras. La convención más extendida es empezar cada anexo en una página nueva y mantener el mismo estilo de encabezado en todos. Es imprescindible que cada anexo se mencione al menos una vez en el cuerpo del texto, en el punto donde resulte relevante: «el cuestionario completo se recoge en el Anexo 1» o «las tablas de resultados adicionales pueden consultarse en el Anexo 3». Esta referencia cruzada es lo que justifica la presencia del anexo y facilita que el tribunal lo localice sin tener que buscarlo por casualidad.

Ejemplo de índice de anexos

Anexo Contenido Se referencia en
Anexo 1 Cuestionario completo utilizado en la recogida de datos Capítulo de metodología
Anexo 2 Consentimiento informado y autorización del comité de ética Capítulo de metodología
Anexo 3 Transcripciones completas de las entrevistas (anonimizadas) Capítulo de resultados
Anexo 4 Tablas de datos estadísticos complementarios Capítulo de resultados
Anexo 5 Código o sintaxis del análisis estadístico Capítulo de metodología

Este índice de anexos suele colocarse justo después del índice general del documento, o al principio de la propia sección de anexos, para que el tribunal pueda localizar cada uno sin tener que hojear todo el bloque final.

Anonimización y protección de datos en los anexos

Cuando el TFG incluye entrevistas, cuestionarios con datos personales o cualquier información que permita identificar a los participantes, los anexos deben anonimizarse antes de la entrega: sustituir nombres reales por códigos (Participante 1, E1…), eliminar datos de contacto y, si el estudio lo requiere, ocultar detalles que permitan identificar indirectamente a una persona o institución. Esta es una de las revisiones que con más frecuencia se pasa por alto en la fase final, cuando el foco está puesto en cerrar el documento y no en revisar cada anexo por separado.

Conviene además revisar si tu universidad exige un comité de ética o una autorización específica para el tratamiento de datos personales en el TFG; si ese es el caso, el documento de autorización correspondiente también debe incorporarse como anexo, normalmente antes de las propias transcripciones o cuestionarios que ampara. No des por hecho que este trámite es opcional solo porque el estudio te parezca de bajo riesgo: muchas facultades lo exigen igualmente para trabajos con entrevistas o encuestas a menores de edad, colectivos vulnerables o datos de salud.

Errores comunes con los anexos

El primero es no referenciar los anexos desde el cuerpo del texto, dejándolos como un bloque desconectado del resto del TFG. El segundo es incluir anexos sin numerar ni titular, lo que obliga al lector a adivinar su contenido. El tercero es saturar los anexos con material irrelevante solo para aumentar la extensión del documento —un tribunal detecta enseguida un anexo que no aporta nada—. El cuarto, especialmente delicado, es olvidar la anonimización de datos personales en transcripciones o cuestionarios. El quinto es no consultar el límite de extensión que exige tu facultad: en algunas universidades los anexos no cuentan para el límite de páginas del cuerpo principal, pero en otras sí se contabilizan, y conviene confirmarlo antes de decidir cuánto material incluir.

Un sexto error, más sutil, es incoherencia en el nivel de detalle entre anexos: transcribir una entrevista palabra por palabra y resumir otra en un párrafo, sin que quede claro por qué se ha tratado cada una de forma distinta. Si decides resumir en lugar de transcribir íntegramente, aplica el mismo criterio a todo el material del mismo tipo, y explica brevemente ese criterio en una nota introductoria al bloque de anexos.

Para una perspectiva complementaria sobre qué materiales corresponden a cada sección y si cuentan en el límite de páginas de tu facultad, consulta también nuestra guía general sobre qué se incluye en los anexos y apéndices de un TFG.

Preguntas frecuentes

¿Los anexos cuentan para el límite de páginas del TFG?

Depende de la normativa de cada universidad y facultad; algunas los excluyen del cómputo total y otras los incluyen. Confirma este punto con la guía de estilo de tu centro antes de decidir cuánto material añadir.

¿Puedo incluir capturas de pantalla como anexo?

Sí, siempre que aporten información relevante —una configuración de software, una interfaz analizada— y estén numeradas y referenciadas como el resto de anexos.

¿Es obligatorio anonimizar los datos en los anexos?

Si el anexo contiene información que permite identificar a personas o instituciones participantes, sí: sustituye nombres por códigos y elimina datos de contacto antes de la entrega.

¿En qué orden se colocan los anexos si tengo varios tipos de material?

Un criterio habitual es seguir el orden en que se mencionan por primera vez en el cuerpo del texto, de modo que el tribunal los encuentre en la misma secuencia en que los va necesitando durante la lectura.

¿Qué pasa si mi TFG no necesita ningún anexo?

No pasa nada: no todos los trabajos generan material que justifique un anexo. Forzar la inclusión de contenido irrelevante solo para tener una sección de anexos suele restar más que aportar.

¿Puedo poner el mismo anexo en dos idiomas si mi TFG es bilingüe?

Si tu facultad exige un resumen o partes del trabajo en otro idioma, consulta su normativa específica sobre anexos bilingües; no hay una regla general y varía notablemente entre universidades y programas.

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