Cómo hacer la introducción de un TFG en 2026: estructura y ejemplos
La introducción es el primer texto que lee el tribunal y, en la mayoría de los casos, el último que redacta el estudiante. Esa paradoja tiene su lógica: escribirla bien exige tener claro el trabajo entero. El problema es que nadie te explica exactamente qué debe contener, con qué extensión ni en qué orden. El resultado más habitual es un texto que mezcla resumen, marco teórico y justificación sin cumplir ninguna de esas tres funciones correctamente.
En esta guía vas a aprender cómo hacer la introducción de un TFG con una estructura clara de cuatro bloques, las fórmulas de redacción que funcionan en cada uno y los errores que restan puntos en la evaluación. Todo orientado a las convenciones de las universidades españolas —UCM, UB, UAM, UV, US, UGR— con ejemplos concretos por tipo de carrera.
Si todavía estás organizando el conjunto del trabajo, la guía paso a paso para hacer el TFG te dará el marco general antes de entrar en el detalle de la introducción.
Qué función tiene la introducción en el TFG
La introducción no resume el trabajo. Esa confusión es la raíz del error más frecuente que cometen los estudiantes. El resumen o abstract —que aparece antes, en la portada o justo después— ya se encarga de condensar el contenido. La introducción hace algo distinto y más importante.
Cumple tres funciones simultáneas:
- Contextualiza: sitúa el tema dentro de un campo de conocimiento más amplio y demuestra que el problema existe en el mundo real o académico.
- Justifica: argumenta por qué merece la pena estudiar ese problema concreto, con ese enfoque, en este momento.
- Orienta: anuncia los objetivos del trabajo y describe cómo se organiza el documento para que el lector —el tribunal— sepa exactamente qué encontrará en cada capítulo.
El tribunal lee la introducción con una pregunta concreta en la cabeza: ¿este estudiante sabe exactamente qué hace y por qué lo hace? Una introducción bien estructurada responde a esa pregunta antes de que acabe la primera página. Una introducción vaga, en cambio, proyecta inseguridad sobre todo el trabajo.
La introducción y el resto del TFG están estrechamente relacionados. Entender dónde encaja dentro del conjunto es clave: en la guía completa de la estructura de un TFG encontrarás todas las partes con su extensión orientativa y los criterios que valoran los tribunales.
La estructura en 4 bloques
Independientemente de la carrera o la universidad, una introducción de TFG que funciona contiene los mismos cuatro elementos, en este orden. Saltarse uno —o mezclarlos— es el origen de la mayoría de los problemas estructurales que penalizan los tribunales.
1. Contextualización del tema
Es el punto de partida. Aquí sitúas el tema dentro de un contexto más amplio —social, científico, profesional o normativo— para demostrar que el problema que estudias existe y tiene relevancia. No se trata de hacer un repaso histórico exhaustivo: eso corresponde al marco teórico. La pregunta que debes responder aquí es: ¿por qué este tema importa hoy?
Ejemplo (Enfermería): «El envejecimiento progresivo de la población española —con una proporción creciente de personas mayores de 65 años según los datos del INE— ha incrementado la prevalencia de enfermedades crónicas y, con ella, la demanda de cuidados domiciliarios. La adecuación de los protocolos de atención a este perfil de paciente se convierte en una cuestión de primera importancia para el sistema sanitario.»
Ejemplo (Derecho): «La entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en 2018 transformó el marco normativo aplicable al tratamiento de datos personales en la Unión Europea, con implicaciones directas para la actividad de las pequeñas y medianas empresas españolas que todavía no han adaptado completamente sus procesos.»
Fíjate en que ninguno de los dos ejemplos cita autores ni desarrolla conceptos teóricos: solo sitúa el problema en su contexto real.
2. Justificación del estudio
La justificación responde a una pregunta diferente: ¿por qué tú, en este TFG, sobre este ángulo concreto, y no otro? Puede apoyarse en tres dimensiones distintas, y es habitual combinar dos de ellas:
- Académica: existe un vacío en la literatura sobre este aspecto específico, o los estudios existentes se centran en un contexto diferente al que analizas.
- Social o profesional: el tema tiene consecuencias prácticas relevantes para un colectivo, una organización o un sector concreto.
- Personal o vocacional: tu experiencia de prácticas, una vivencia o tu orientación profesional te condujeron a este problema de investigación.
3. Objetivos del TFG
Los objetivos son el compromiso formal que adquieres con el tribunal. Deben formularse con verbos de acción en infinitivo orientados a resultados, no a actividades. Esta distinción es fundamental:
| Incorrecto — actividad | Correcto — resultado esperado |
|---|---|
| Realizar encuestas a los docentes | Identificar las percepciones de los docentes sobre el uso de la IA en el aula |
| Leer artículos sobre el tema | Analizar el estado de la cuestión en la literatura científica reciente sobre… |
| Hablar con profesionales del sector | Explorar la experiencia de profesionales del sector respecto a… |
| Hacer un cuestionario online | Evaluar el nivel de satisfacción de los usuarios con respecto a… |
La estructura estándar para los objetivos es:
- Objetivo general (1): el propósito global del trabajo, formulado en una sola oración con un verbo de acción.
- Objetivos específicos (3-5): las metas concretas que, sumadas, permiten alcanzar el objetivo general.
Verbos frecuentes en TFGs: analizar, identificar, comparar, evaluar, describir, explorar, determinar, examinar, establecer, proponer, diseñar.
El objetivo general de la introducción debe coincidir exactamente con el que aparece en las conclusiones. Esta coherencia es uno de los criterios más presentes en las rúbricas de evaluación de las universidades españolas.
4. Estructura del trabajo
El último bloque de la introducción es un mapa narrativo del documento: indica cuántos capítulos tiene el trabajo y qué trata cada uno en una frase. No es un índice repetido en prosa, sino una guía que orienta al lector antes de entrar en el texto.
Ejemplo: «El trabajo se organiza en cinco capítulos. El primero establece el marco teórico sobre los modelos de atención domiciliaria en España. El segundo describe la metodología empleada, incluyendo el diseño del estudio y los criterios de selección de la muestra. Los capítulos tercero y cuarto presentan y discuten los resultados obtenidos. Finalmente, el quinto capítulo recoge las conclusiones, las limitaciones del estudio y las líneas de investigación futura.»

Fuente: Wikimedia Commons — CC BY-SA 4.0
Fórmulas y frases de inicio para cada bloque

Saber qué escribir no siempre basta para empezar a escribirlo. Estas fórmulas sirven de andamiaje inicial — no como plantilla que copiar, sino como estructura que adaptar a tu tema y disciplina:
| Bloque | Fórmula de inicio adaptable |
|---|---|
| Contextualización | «En los últimos años, [campo] ha experimentado [cambio significativo]. Este proceso ha puesto de manifiesto la necesidad de [problema que estudias].» |
| Justificación | «La elección de este tema responde a [razón académica / social / personal]. Pese a su relevancia, los estudios existentes no han abordado [aspecto concreto], lo que justifica la pertinencia de este trabajo.» |
| Objetivo general | «El objetivo general de este trabajo es [verbo de acción] [qué] [en qué contexto o población].» |
| Objetivos específicos | «Para alcanzar este objetivo general, se plantean los siguientes objetivos específicos: (1) [verbo]…, (2) [verbo]…, (3) [verbo]…» |
| Estructura | «El presente trabajo se estructura en [N] capítulos. El capítulo 1 [describe / establece / analiza]… El capítulo 2 [presenta / examina]…» |
Si quieres ver estas fórmulas aplicadas con cada bloque ya desarrollado para distintas titulaciones, el modelo con plantilla descargable de tesify.es incluye un esquema completo por carrera que puedes usar como referencia.
Cuándo escribir la introducción
La introducción se redacta en dos momentos, no en uno:
- Un borrador inicial cuando comienzas el TFG: te ayuda a aclarar qué pretendes conseguir y a mantener el foco durante todo el proceso de escritura.
- La versión definitiva una vez has terminado el resto del trabajo: solo entonces puedes formular con precisión los objetivos que has alcanzado —o reorientado— y describir la estructura real del documento.
La trampa más habitual es escribir la introducción al principio y no revisarla al final. Si en mitad del proceso cambias de enfoque —algo que ocurre con más frecuencia de lo que parece—, tu introducción quedará desajustada con respecto al cuerpo del trabajo y las conclusiones. El tribunal lo detectará.
Recuerda también que la introducción y el marco teórico son secciones con funciones distintas. Si tienes dudas sobre qué contenido pertenece a cada una, la guía sobre el marco teórico con ejemplos para el TFG lo explica con detalle.
Extensión recomendada
La introducción de un TFG de grado ocupa habitualmente entre 2 y 4 páginas con formato estándar (fuente de 12 pt, interlineado 1,5, márgenes de 2,5 cm), lo que equivale a aproximadamente 500-1.000 palabras. En un TFM puede extenderse hasta 5-6 páginas si el problema requiere mayor contextualización.
No existe una norma universal aplicable a todas las universidades: cada facultad tiene sus propias guías de estilo y algunos departamentos establecen límites orientativos por escrito. Consulta el reglamento de tu titulación antes de decidir la extensión definitiva.
Lo que sí es constante en todas las universidades españolas es que la introducción no debe desbordarse: una introducción de 10 páginas es señal casi segura de que contiene contenido que pertenece al marco teórico o a la metodología.
5 errores que penalizan los tribunales

Estos son los fallos que aparecen con más frecuencia en los TFGs evaluados en universidades españolas y que inciden directamente en los criterios de claridad, coherencia y rigor académico:
- Confundir la introducción con el resumen. La introducción no condensa resultados ni anticipa conclusiones. Eso ya lo hace el abstract. Escribe hacia adelante —qué vas a hacer y por qué— no hacia atrás.
- Incluir revisión de literatura en la introducción. Citar autores, contrastar teorías y presentar el estado de la cuestión es trabajo del marco teórico. La introducción solo necesita situar el problema sin el aparato bibliográfico completo.
- Formular objetivos como actividades. «Realizar entrevistas» o «revisar la bibliografía» no son objetivos: son tareas. El objetivo es el resultado que obtienes al ejecutar esas tareas.
- Introducción desajustada con las conclusiones. Si la introducción anuncia un objetivo general y las conclusiones responden a otro diferente, el tribunal detectará una incoherencia estructural grave. Revísalas siempre en paralelo antes de entregar.
- Ausencia de justificación real. «Este tema es importante porque afecta a muchas personas» no justifica nada. El tribunal espera un argumento concreto: un vacío académico identificado, una necesidad profesional demostrable o un problema sin resolver que tu trabajo aborda específicamente.
Cuando empieces a preparar la defensa, ten en cuenta que el tribunal suele preguntar por los objetivos y la justificación del trabajo. En la guía de presentación y defensa del TFG encontrarás cómo comunicar estos elementos de forma clara y convincente ante el tribunal.
Tesify: escribe tu TFG con estructura y sin plagios
Si estás empezando a redactar la introducción —o cualquier otra sección del trabajo— y quieres asegurarte de que la estructura es correcta, Tesify te ayuda a organizar cada bloque con coherencia y a verificar la originalidad de tu texto antes de la entrega. El registro es gratuito y el enfoque es siempre el de la integridad académica: tú redactas, la IA te orienta.
También puedes consultar qué normas APA 7 en español aplican a las citas que incluyas en la contextualización para asegurarte de que la bibliografía está bien formateada desde el principio.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas páginas debe tener la introducción de un TFG?
Entre 2 y 4 páginas para un TFG de grado (500-1.000 palabras con formato estándar de 12 pt e interlineado 1,5). En un TFM puede extenderse hasta 5-6 páginas. Consulta siempre el reglamento de tu facultad, ya que algunas establecen límites orientativos propios.
¿La introducción del TFG debe incluir citas bibliográficas?
Puede incluir alguna referencia para contextualizar el tema —por ejemplo, un dato estadístico de fuente oficial—, pero no debe convertirse en una revisión de la literatura. El aparato bibliográfico completo corresponde al marco teórico. Si citas datos en la introducción, aplica las normas APA 7 correspondientes.
¿Cuántos objetivos específicos debe tener un TFG?
Lo habitual es entre 3 y 5 objetivos específicos para un TFG de grado. Deben ser alcanzables dentro del tiempo y los recursos del trabajo. Si tienes más de 5, probablemente estás describiendo tareas, no resultados esperados.
¿Puedo escribir la introducción antes de terminar el trabajo?
Sí, pero escribe solo un borrador inicial para orientarte. La versión definitiva debe redactarse al final, cuando ya conoces la estructura real del documento y los objetivos que has alcanzado. La introducción y las conclusiones deben leerse con coherencia perfecta.
¿Qué diferencia hay entre la introducción y el marco teórico de un TFG?
La introducción contextualiza, justifica y anuncia objetivos. El marco teórico desarrolla en profundidad el estado de la cuestión: autores, teorías, estudios previos y conceptos clave. Son secciones consecutivas con funciones distintas. Una introducción que desarrolla el estado de la cuestión comete un error estructural que los tribunales detectan con facilidad.
¿Es lo mismo la introducción que el abstract o resumen del TFG?
No. El abstract condensa el contenido completo del trabajo en 150-300 palabras y va antes de la introducción. La introducción abre el cuerpo del trabajo y lo orienta hacia adelante; no anticipa resultados ni conclusiones.
