Una revisión sistemática con PRISMA 2020 en el TFG es una revisión de literatura cuyo proceso de búsqueda, cribado y selección es explícito, reproducible y está documentado según una lista de verificación de 27 ítems y un diagrama de flujo de cuatro fases. La diferencia con una revisión narrativa no está en cuántos artículos leas, sino en que otra persona pueda repetir tu búsqueda y llegar a los mismos estudios.
PRISMA es el acrónimo de Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses, y su versión de 2020 sustituyó a la declaración original de 2009. Conviene fijar desde el principio qué es y qué no es: es una guía de reporte. Te dice cómo informar de lo que hiciste, no cómo hacer la revisión.
Sistemática frente a narrativa: la diferencia real
Muchos TFG se presentan como «revisión sistemática» cuando en realidad son revisiones narrativas bien hechas. El tribunal distingue ambas en cuanto abre el apartado de método, y la reclasificación cuesta nota.
| Elemento | Revisión narrativa | Revisión sistemática |
|---|---|---|
| Pregunta | Tema amplio | Pregunta estructurada y acotada |
| Protocolo | No suele existir | Definido antes de buscar |
| Búsqueda | Iterativa, no documentada | Cadenas exactas, bases y fechas declaradas |
| Criterios de inclusión | Implícitos | Explícitos y aplicados a todos por igual |
| Cribado | Sin registro | Trazado en el diagrama de flujo |
| Exclusiones | No se contabilizan | Contadas y motivadas |
| Reproducibilidad | Baja | Alta: otro puede repetirla |
La prueba definitiva es sencilla: si entregas tu apartado de método a un compañero y con él puede reconstruir tu búsqueda y llegar a tus mismos estudios incluidos, es sistemática. Si no, es narrativa —lo que no está mal, siempre que la llames por su nombre—.
Paso 1: la pregunta en formato PICO
Todo empieza por convertir un tema en una pregunta con componentes separables. El marco más extendido en ciencias de la salud es PICO:
- P — Población: a quién estudias. «Adultos mayores de 65 años institucionalizados.»
- I — Intervención: qué se aplica. «Programas de ejercicio multicomponente.»
- C — Comparación: frente a qué. «Cuidados habituales.» Puede omitirse si no procede.
- O — Outcome o resultado: qué mides. «Incidencia de caídas.»
En Educación y Ciencias Sociales se usa con frecuencia SPIDER (muestra, fenómeno de interés, diseño, evaluación, tipo de investigación), mejor adaptado a estudios cualitativos. En ambos casos la función es la misma: cada componente se convierte después en un bloque de términos de búsqueda.
La formulación de la pregunta condiciona todo lo que viene detrás, y merece las mismas horas que cualquier otro apartado. Si te cuesta acotarla, la guía de planteamiento del problema con ejemplos aborda ese paso previo.
Paso 2: el protocolo y los criterios de elegibilidad
El protocolo se escribe antes de buscar. Es lo que impide el sesgo más común en TFG: ir ajustando los criterios sobre la marcha hasta que el conjunto final de estudios resulte cómodo.
Debe fijar los criterios de inclusión y exclusión sobre dimensiones concretas: tipo de diseño admitido, ventana temporal, idiomas, población, ámbito geográfico y tipo de publicación. Y cada criterio necesita justificación. «Solo estudios de los últimos diez años» no basta; «se limitó a 2015-2025 por la introducción del protocolo X en 2014, que modifica sustancialmente la práctica» sí.
PRISMA pide declarar si la revisión se registró y dónde. En un TFG lo habitual es no registrarla en PROSPERO y hacerlo constar expresamente: «La presente revisión no fue registrada en ningún repositorio de protocolos.» Es una respuesta perfectamente válida.
Paso 3: la estrategia de búsqueda reproducible
Aquí es donde se decide si tu revisión es sistemática. Necesitas documentar cuatro cosas:
- Bases de datos consultadas. Un mínimo razonable en un TFG son tres. La combinación habitual en salud es PubMed, Scopus y Web of Science; en ciencias sociales, Scopus, Web of Science, ERIC y Dialnet.
- Cadena de búsqueda exacta por base. Reproduce la sintaxis literal, con operadores booleanos, descriptores controlados (MeSH en PubMed, tesauros equivalentes en otras) y truncamientos. Va en el texto o en un anexo, nunca resumida en prosa.
- Fecha de la última búsqueda. Sin ella, la búsqueda no es reproducible, porque las bases se actualizan a diario.
- Filtros y límites aplicados. Idioma, rango de fechas, tipo de publicación, acceso al texto completo.
Conviene añadir la búsqueda manual en las listas de referencias de los estudios incluidos —lo que PRISMA 2020 llama fuentes distintas de las bases de datos— y contabilizarla aparte en el diagrama. Para el manejo práctico de los buscadores académicos, la guía de cómo buscar fuentes en SciELO y Redalyc cubre la parte operativa.
Paso 4: el cribado en dos vueltas

El cribado se hace en dos pasadas sucesivas. En la primera revisas solo título y resumen, descartando lo claramente ajeno a la pregunta. En la segunda lees a texto completo los que sobrevivieron, aplicando todos los criterios de elegibilidad.
La regla de oro está en la segunda vuelta: cada exclusión a texto completo debe registrarse con su motivo. No basta con decir que quedaron fuera 34 artículos; hay que desglosar cuántos por población no coincidente, cuántos por diseño no admitido, cuántos por ausencia del resultado de interés. Esos números van al diagrama de flujo.
Antes de cribar, elimina duplicados. Un gestor bibliográfico lo hace automáticamente y deja constancia de cuántos retiró, cifra que también necesita el diagrama.
Paso 5: el diagrama de flujo de cuatro fases

Es la figura central de tu método y traza el recorrido completo de los registros:
- Identificación. Registros localizados en cada base de datos, por separado, más los obtenidos por otras vías. Menos los duplicados eliminados.
- Cribado. Registros revisados por título y resumen, y cuántos se descartaron.
- Elegibilidad. Textos completos evaluados, cuántos se excluyeron y por qué motivos, desglosados.
- Inclusión. Estudios finalmente incluidos en la síntesis.
El error que un tribunal detecta en diez segundos es aritmético: números que no cuadran entre fases, o que no coinciden con los del texto. Comprueba que cada resta encaja antes de dar el diagrama por bueno. La plantilla oficial en formato editable está disponible en el sitio de la declaración PRISMA.
Paso 6: extracción de datos y calidad
De cada estudio incluido extraes las mismas variables en una tabla común: autoría y año, país, diseño, tamaño y características de la muestra, intervención, medidas de resultado y hallazgos principales. Esa tabla suele ser el primer elemento del apartado de resultados y conviene maquetarla siguiendo las reglas de tablas APA en Word.
PRISMA 2020 exige además evaluar el riesgo de sesgo de los estudios incluidos con una herramienta declarada. Las más usadas son la Cochrane RoB 2 para ensayos aleatorizados, la escala Newcastle-Ottawa para estudios observacionales y las listas del Joanna Briggs Institute, con versiones adaptadas a distintos diseños. Elige una, cítala y presenta los resultados por estudio.
Con estudios muy heterogéneos, la síntesis será narrativa en lugar de metaanalítica, lo cual es la norma en un TFG. Declárarlo así y justifica por qué no procede combinar los resultados estadísticamente. Para el encuadre teórico previo, la distinción entre estado del arte y marco teórico ayuda a situar la revisión dentro del documento, y la elección del diseño general está en diseño de investigación: tipos y ejemplos.
Errores que hunden una revisión de TFG
- Llamarla sistemática sin diagrama de flujo. Es la incoherencia más citada en las actas de defensa.
- Ajustar los criterios después de ver los resultados. Invalida el procedimiento entero.
- Buscar solo en Google Académico. No permite reproducir una cadena exacta ni exportar resultados de forma estable. Sirve como fuente complementaria, no como base principal.
- No contabilizar las exclusiones a texto completo. Deja un hueco imposible de justificar en el diagrama.
- Omitir la fecha de la última búsqueda. Sin ella no hay reproducibilidad posible.
- Saltarse la evaluación del riesgo de sesgo. Sin ella, la síntesis trata igual un ensayo bien conducido y un estudio con fallos graves.
- Números que no cuadran. Revisa la aritmética del diagrama tantas veces como haga falta.
Preguntas frecuentes
¿Qué es PRISMA 2020?
Es la guía internacional de referencia para informar revisiones sistemáticas. Consta de una lista de verificación de 27 ítems repartidos en siete secciones, una lista específica para el resumen y un diagrama de flujo de cuatro fases. Es una guía de reporte: dice cómo debes contar lo que hiciste, no cómo hacer la revisión.
¿Se puede hacer una revisión sistemática como TFG?
Sí, y es una de las modalidades más habituales en Enfermería, Psicología, Educación y Fisioterapia. La diferencia con una revisión narrativa es que el proceso debe ser explícito y reproducible: protocolo previo, criterios de inclusión definidos, estrategia de búsqueda documentada y cribado trazable en el diagrama de flujo.
¿Cuántos artículos debe incluir una revisión sistemática de TFG?
No hay un número mínimo: el resultado depende de la pregunta y de los criterios de inclusión, y una revisión rigurosa puede terminar con ocho estudios. Lo que evalúa el tribunal no es el volumen final, sino que la estrategia de búsqueda sea exhaustiva y que cada exclusión esté justificada y contabilizada.
¿Qué es el diagrama de flujo PRISMA y qué debe contener?
Es la figura que traza el recorrido de los registros en cuatro fases: identificación, cribado, elegibilidad e inclusión. En cada fase se indica cuántos registros entraron, cuántos se eliminaron y por qué motivo. Los números deben cuadrar entre sí y coincidir exactamente con los que aparecen en el texto.
¿Hace falta que dos personas hagan el cribado?
PRISMA pide declarar cuántos revisores participaron y cómo se resolvieron los desacuerdos, no impone dos. En un TFG lo habitual es que criba una sola persona, y eso es aceptable siempre que se declare como limitación. Si tu tutor puede revisar una submuestra, el acuerdo entre ambos refuerza notablemente la calidad.
¿Hay que registrar el protocolo en PROSPERO?
PRISMA pide indicar si la revisión se registró y dónde, pero no obliga a registrarla. Para un TFG lo habitual es no registrar en PROSPERO y hacer constar expresamente que la revisión no fue registrada. Lo importante es haber definido el protocolo antes de empezar a cribar, no dónde esté depositado.
Fuentes: declaración PRISMA 2020 (Page et al., BMJ, 2021), manual Cochrane para revisiones sistemáticas de intervenciones y materiales oficiales de la iniciativa PRISMA.
