¿Puedo hacer el TFG sobre la empresa donde trabajo o hago prácticas? (2026)
Es una de las preguntas más repetidas en las tutorías de TFG, y la respuesta corta casi siempre sorprende: no solo se puede, sino que los tribunales lo valoran positivamente cuando está bien planteado. Un trabajo con datos reales de una organización concreta tiene algo que la mayoría de TFG no tienen, que es material primario.
Ahora bien, se cruzan tres marcos a la vez: el académico, el contractual con la empresa y el de protección de datos. Este artículo los ordena para que puedas resolverlos antes de escribir la primera línea, que es cuando cuesta barato.
Qué permisos necesitas exactamente
Tres, y conviene conseguirlos en este orden:
- Del tutor académico. Que el enfoque sea investigable y no un informe de consultoría. Es el filtro más importante y el que más gente se salta.
- De la empresa, por escrito. No basta con que tu jefe te diga «claro, adelante» en un pasillo. Necesitas un correo o un documento firmado que diga qué información puedes usar y qué se puede publicar.
- Del comité de ética, solo si vas a recoger datos de personas: entrevistas a compañeros, encuestas a clientes, observación de usuarios. Muchas facultades lo exigen y el plazo de dictamen puede ser de semanas.
Cómo pedírselo a la empresa para que digan que sí
La petición fracasa cuando suena a «voy a analizaros». Funciona cuando suena a «voy a produciros algo útil gratis». Plantéalo con estos cinco elementos, en una página:
- Qué quieres estudiar, en una frase concreta y acotada.
- Qué datos necesitas exactamente, con una lista cerrada. La vaguedad genera desconfianza.
- Qué obtienen ellos: un diagnóstico, una propuesta de mejora, un análisis que nadie tiene tiempo de hacer internamente. Ofrécete a presentarles los resultados.
- Qué garantías das: anonimización, posibilidad de revisar el borrador antes del depósito, y la opción del embargo si lo piden.
- Qué necesitas de ellos: un correo de autorización, un interlocutor y un plazo.
El punto tres es el que decide. Una empresa que ve una consultoría gratuita responde bastante mejor que una que ve un riesgo reputacional.
Confidencialidad: qué puedes contar y qué no
La regla operativa es que casi siempre puedes hacer el trabajo, pero rara vez puedes hacerlo con nombres y cifras exactas en abierto. Las salidas habituales, de menos a más restrictiva:
| Nivel | Qué implica | Cuándo usarlo |
|---|---|---|
| Empresa identificada | Se cita el nombre real y los datos públicos | Cuando solo usas información ya publicada (cuentas depositadas, web, memoria anual) |
| Empresa anonimizada | «Empresa A, del sector X, con 120 empleados, ubicada en…» | La opción por defecto y la que más tranquiliza a la empresa |
| Datos escalados | Cifras convertidas a índices o porcentajes sobre una base | Cuando el problema son las cifras económicas concretas |
| Anexo confidencial | Los datos sensibles van en un anexo que solo ve el tribunal | Cuando el tribunal necesita ver los datos pero no deben publicarse |
| Embargo del depósito | El trabajo no se publica en abierto durante un periodo | Cuando la empresa lo exige como condición |
La anonimización de la empresa no resta valor académico. Los estudios de caso publicados en revistas científicas usan esa fórmula constantemente y nadie los considera menos rigurosos por ello: lo que se evalúa es el método, no la marca.

Datos personales y RGPD: la parte que más se subestima
Si tu TFG toca datos de personas identificables (empleados, clientes, pacientes, usuarios), entras en el ámbito del Reglamento General de Protección de Datos y de la Ley Orgánica 3/2018. No es un formalismo: es la parte que puede bloquearte el depósito.
Lo que hay que resolver:
- Base jurídica. Para un trabajo académico, lo normal es el consentimiento explícito de cada persona, recogido por escrito y con la finalidad claramente explicada.
- Minimización. Recoge solo los datos que necesitas para responder a tu pregunta. Si no vas a analizar la edad, no la preguntes.
- Anonimización o seudonimización desde el origen. Sustituye nombres por códigos en el mismo momento de la transcripción o del volcado de datos, y guarda la tabla de equivalencias en un archivo separado y protegido.
- Cuidado con la reidentificación indirecta. «La única mujer del departamento de compras» identifica a una persona aunque no des su nombre. En empresas pequeñas, dos o tres variables cruzadas bastan para reconocer a alguien.
- Conservación y borrado. Indica cuánto tiempo conservarás los datos brutos y comprométete a eliminarlos después.
Si vas a recoger datos de personas, es muy probable que necesites además dictamen del comité de ética de tu universidad. Comprueba el trámite y los plazos en la guía sobre cuándo necesitas aprobación del comité de ética.
El embargo del repositorio: cómo funciona
Los TFG y TFM se depositan en el repositorio institucional de la universidad y, por defecto, muchos quedan en acceso abierto. Eso es justo lo que preocupa a una empresa.
Casi todas las universidades españolas contemplan la posibilidad de solicitar un embargo temporal: el trabajo se deposita y se evalúa con normalidad, pero no se hace público durante un periodo, habitualmente de uno a cinco años según la normativa de cada centro.
Tres cosas que conviene saber:
- Se solicita en el momento del depósito, no después. Si se te pasa, revertirlo es engorroso.
- Suele exigir una justificación documentada: aquí es donde presentas el escrito de la empresa.
- El embargo afecta a la publicación, no a la evaluación. El tribunal lo lee entero, incluido el anexo confidencial.
Y es también la vía si piensas convertir el trabajo en un artículo científico más adelante, algo que puedes planificar con la guía sobre publicar el TFM como artículo científico.

Distancia crítica: el reproche más habitual del tribunal
Aquí está el riesgo académico real, y no tiene nada que ver con los permisos. Es este: que el trabajo acabe siendo un folleto corporativo con bibliografía.
Las señales que un tribunal detecta al instante:
- Todos los hallazgos son favorables a la empresa.
- No hay ni una limitación reconocida en el apartado correspondiente.
- El lenguaje es el de la casa: se habla de «nuestros clientes» o «nuestra estrategia».
- Las conclusiones coinciden exactamente con lo que la dirección ya quería oír.
Cómo blindarte:
- Declara tu posición en la metodología: que trabajas o haces prácticas allí, y qué implicaciones tiene para el análisis. Reconocerlo transmite rigor, ocultarlo lo contrario.
- Contrasta con literatura externa: si tus resultados coinciden con lo que dice la investigación del sector, dilo; si divergen, explora por qué.
- Incluye hallazgos incómodos. Un trabajo que solo encuentra fortalezas no es un análisis.
- Escribe en tercera persona sobre la organización, siempre.
- Dedica un apartado a las limitaciones derivadas de tu doble condición.
Metodológicamente, lo que estás haciendo casi siempre es un estudio de caso, con sus reglas propias de diseño y de validez. Las tienes en la guía sobre el estudio de caso como metodología del TFG, y si tu titulación es ADE, la estructura habitual está en estructura del TFG de ADE con ejemplo.
Qué hacer si la empresa dice que no
Pasa, y suele haber margen antes de descartar el tema. Cuatro alternativas por orden de facilidad:
- Reducir el alcance. Quizá no te dejan analizar las cuentas pero sí un proceso concreto o un departamento.
- Trabajar solo con información pública. Las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil, las memorias de sostenibilidad y las webs corporativas dan mucho de sí y no requieren permiso.
- Cambiar a sector en lugar de empresa. Analizar cinco empresas del sector con datos públicos suele ser incluso más interesante académicamente que una sola con datos internos.
- Anonimizar del todo y volver a preguntar. Muchas negativas se deben a que la empresa imagina su nombre en internet. Con anonimización y embargo sobre la mesa, la respuesta cambia con frecuencia.
Y si al final tienes que reorientar el tema por completo, hazlo cuanto antes: el proceso de replantear la propuesta está en cómo escribir la propuesta del TFG y conseguir tutor.
Del acceso a los datos al trabajo terminado
Tener datos que nadie más tiene es una ventaja enorme, pero solo se convierte en nota si el trabajo está bien construido: marco teórico que justifique el análisis, metodología defendible y referencias en orden. Tesify te acompaña en esa parte, capítulo a capítulo, con la bibliografía en APA y verificación de originalidad antes de entregar.
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Preguntas frecuentes
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¿Necesito permiso por escrito para hacer el TFG sobre mi empresa?
Sí, siempre que vayas a usar información que no sea pública. Un correo de un responsable indicando qué datos puedes utilizar y qué se puede publicar es suficiente en la mayoría de los casos. Si estás de prácticas, revisa además el convenio: muchos incluyen ya una cláusula de confidencialidad que te obliga con independencia de cualquier permiso verbal.
¿Puedo ocultar el nombre de la empresa en el TFG?
Sí, y es la opción por defecto en la mayoría de los casos. Se describe la organización por sus rasgos relevantes (sector, tamaño, ámbito geográfico) sin identificarla, tal y como hacen los estudios de caso publicados en revistas científicas. No resta valor académico: lo que se evalúa es el método y el análisis, no la marca.
¿Qué pasa con la protección de datos si entrevisto a mis compañeros?
Entras en el ámbito del RGPD y necesitas consentimiento informado por escrito de cada participante, con la finalidad explicada, recogiendo solo los datos imprescindibles y seudonimizando desde el momento de la transcripción. Cuidado con la reidentificación indirecta: en una empresa pequeña, dos variables cruzadas pueden identificar a una persona sin dar su nombre.
¿Se puede evitar que el TFG se publique en el repositorio?
Casi todas las universidades españolas permiten solicitar un embargo temporal del depósito, habitualmente de uno a cinco años, con justificación documentada. Se pide en el momento del depósito, no después. El embargo afecta solo a la publicación en abierto: el tribunal evalúa el trabajo completo, incluido cualquier anexo confidencial.
¿Le resta objetividad al TFG trabajar en la empresa que analizo?
Solo si no lo gestionas. Declara tu posición en la metodología, contrasta tus resultados con literatura externa del sector, incluye hallazgos incómodos, escribe en tercera persona sobre la organización y dedica un apartado a las limitaciones derivadas de tu doble condición. Reconocer la implicación transmite rigor; ocultarla es lo que el tribunal penaliza.
Si la empresa no me deja, ¿tengo que cambiar de tema?
No necesariamente. Puedes reducir el alcance a un proceso o departamento concreto, trabajar solo con información pública como las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, ampliar el análisis a varias empresas del sector con datos abiertos, o volver a plantearlo ofreciendo anonimización y embargo. Muchas negativas se deben al miedo a la exposición pública, no al análisis en sí.
